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03/11/2006
Tras más de 16 meses de gestación, “Yulka”, la hembra de beluga
del Oceanográfico de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, dio a
luz ayer a la primera cría de esta especie nacida en un centro
europeo. |
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·Se trata del primer nacimiento de esta especie en un centro de
Europa
·Durante al menos un mes, la instalación de Ártico estará cerrada
al público
El alumbramiento tuvo lugar a las 23.08 horas, tras unas ocho
horas de parto. El pequeño, cuyo sexo aún no se ha confirmado,
tiene una longitud de 1,20 m y un peso aproximado 90 Kg. A
diferencia de las belugas adultas, presenta un color gris oscuro
que irá desapareciendo a medida que el animal se desarrolle.
El acontecimiento ha supuesto una gran alegría entre el personal
del Oceanográfico de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, pese
al pronóstico reservado sobre la joven beluga. Y es que las
probabilidades de que no supere estas primeras semanas y meses
son muy elevadas. Este hecho es normal también en la naturaleza
dada la inexperiencia y juventud de la madre y la elevada
mortalidad de recién nacidos.
En cualquier caso, este nacimiento ya supone un hito en el
estudio y conservación de esta especie, ya que hasta el momento
sólo alrededor de una veintena de belugas han sido reproducidas
en oceanarios de Estados Unidos, Canadá y Japón con los que, por
otra parte, el Oceanográfico prevé desarrollar planes coordinados
de reproducción.
Durante las primeras semanas un equipo de cuidadores efectuará
vigilancia continua de madre y cría mientras se recogen datos
para entender mejor la relación materno-filial en esta especie.
Por otra parte, y con el fin de no molestar a madre y cría, la
instalación “Ártico” donde se encuentran estos ejemplares junto a
un grupo de morsas, va a estar cerrado al público durante al
menos un mes. Cuando se considere oportuno se iniciarán visitas
restringidas y controladas.
En este período es imprescindible mantener un ambiente
confortable para la familia de belugas hasta que se tenga cierta
certeza sobre el buen desarrollo de la lactación. Ésta se puede
extender alrededor de dos años. Para mantener este entorno
tranquilo, “Kairo”, el padre del recién nacido, ha estado
separado de la madre desde poco antes del parto y permanecerá así
hasta que haya certeza de que no hay riesgo en reunirlo con el
resto del grupo.
“Yulka” de unos 8 años de edad, y “Kairo”, de entre 18 y 20 años
de edad, son los únicos representantes de su especie en
instituciones europeas. Ambos llegaron en julio de 2003 a las
instalaciones de la Ciudad de las Artes y las Ciencias
procedentes de Mar del Plata, en Argentina. Desde entonces han
recibido todo tipo de cuidados por parte de un equipo de
cuidadores especializados y de los veterinarios del
Oceanográfico.
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Si la evolución del
animal es adecuada, se incorporará al proyecto de
investigación sobre el comportamiento acústico de estos
animales que se lleva a cabo en el Oceanográfico desde 2003.
La finalidad del mismo es comprender mejor su comunicación,
protegerlas de la contaminación acústica que se da en las
aguas que habitan y diseñar dispositivos para el control y
protección de sus poblaciones en mar abierto. |
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