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La cría de beluga nacida el pasado 2 de noviembre, un macho,
acaba de cumplir dos semanas de edad, aunque sus probabilidades
de supervivencia siguen siendo reducidas, según han explicado el
director de biología del Oceanográfico, Pablo Areitio y el jefe
de veterinaria, Daniel García. En cualquier caso, ambos han
destacado el éxito que supone el nacimiento de la cría con vistas
a la comprensión de la biología y, en definitiva, a la
conservación de estos animales, así como la valiosa experiencia
adquirida por “Yulka”, su madre, de cara a futuras gestaciones.
La cría, que mide actualmente unos 160 centímetros y pesa 65
kilogramos, es la primera de esta especie que nace en un Aquarium
europeo. Se trata de un acontecimiento único por el que el
Oceanográfico ha recibido felicitaciones desde todo el mundo.
Las probabilidades de que la cría no supere estas primeras
semanas y meses siguen siendo muy elevadas, teniendo en cuenta
que en medio natural y entre crías de hembras primerizas de esta
especie, la mortalidad se eleva hasta un 58 por ciento. En el
caso de la beluga nacida en el Oceanográfico, el principal
problema radica en que aún no se ha alimentado directamente de su
madre debido a la inexperiencia de “Yulka” y a posibles problemas
motrices de la joven beluga.
Pablo Areitio ha explicado que el Oceanográfico de la Ciudad de
las Artes y las Ciencias está en permanente contacto con
especialistas de centros internacionales para lograr la
supervivencia de la cría de beluga. Expertos del Aquarium de
Vancouver, del Marineland Canadá en Ontario, Mystic Aquarium en
Connecticut, el Aquarium de Nueva York y del Sea World San Diego,
con experiencia en este campo, asesoran al personal del
Oceanográfico aunque advierten de la enorme dificultad que supone
sacar adelante a animales en esta situación.
“Aunque los resultados provisionales podrían ser considerados
positivos, seguimos siendo muy cautos. Todos los técnicos del
Oceanográfico están realizando un enorme esfuerzo para que el
animal se encuentre en buen estado”, ha señalado Pablo Areitio,
quien ha explicado que se ha incorporado personal suplementario
exclusivamente para la alimentación, cuidado y observación del
pequeño. Además, ha destacado que se cuenta también con la ayuda
y colaboración de Universidades y Centros de Investigación
valencianos.
Seguimiento exhaustivo
Por su parte, Daniel García ha señalado que la cría “va ganando
peso y mejora su motricidad aunque su estado no es del todo
normal”. El jefe de veterinaria ha explicado el seguimiento y
control “exhaustivo” que se está realizando tanto de la madre
como de la cría. Desde el tercer al quinto día, se obtuvo leche
de la madre mediante ordeño y administración directa al pequeño
“y la cantidad estimada como necesaria se completó con leche
artificial. Una vez anulada la producción de leche de la madre, y
durante dos días, se comenzó a alimentar con leche artificial
complementada inicialmente con suero sanguíneo de la madre, muy
rico en inmunoglobulinas”. Actualmente, y cada tres horas, se
administra al animal unos 400 cm3 de leche artificial a la que se
añaden complementos vitamínicos e inmunoestimulantes, entre
otros.
En paralelo se administran antibióticos y antifúngicos para
evitar el desarrollo de enfermedades. Todos los días se pesa al
pequeño para confirmar si su desarrollo es normal y cada dos, se
procede a tomar una muestra de sangre para su análisis. Además,
se está estimulando la natación de la cría mediante ejercicios en
el agua y también se está estimulando la producción de leche de
la madre mediante entrenamiento controlado con la cría. Si se
considera necesario se realizan pruebas adicionales, como
auscultaciones, ecografías, citologías y cultivos, entre otros.
Al mismo tiempo, se están recogiendo datos para entender mejor la
relación materno-filial en esta especie y se están tomando
registros dentro del proyecto de investigación sobre el
comportamiento acústico de las belugas que se viene desarrollando
desde el año 2003.
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Dado que es
imprescindible mantener un ambiente confortable y tranquilo
para la familia de belugas, el edificio “Árticos” donde se
encuentran estos ejemplares sigue cerrado al público. Cuando
se considere oportuno, y una vez confirmada la estabilidad
del desarrollo de la joven beluga, se iniciarán visitas
restringidas y controladas. Mientras tanto, en distintos
puntos del Oceanográfico se proyecta una película de madre y
cría en su instalación, de forma que el público pueda
llevarse una imagen de este suceso tan singular. |
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