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27/11/06
Pese a los esfuerzos de veterinarios y cuidadores para evitarlo y
a la vigilancia constante de madre e hijo, la beluga nacida el
pasado día 2 de noviembre y por primera vez en un Centro
Zoológico Europeo, murió a las 12:15 horas de hoy lunes, 27 de
noviembre. |
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Las razones exactas del fallecimiento todavía se desconocen,
aunque un equipo de veterinarios está estudiando el caso junto
con expertos de otros países. En cualquier caso, en las últimas
horas se detectó un brusco desequilibrio de diferentes parámetros
sanguíneos. Este episodio es muy probablemente consecuencia de la
muy difícil adaptación de la joven beluga a una alimentación
artificial, a la que se tuvo que recurrir dada la inexperiencia
de la madre “Yulka”, y a las dificultades motoras que presentaba
la cría, que nunca llegó a alimentarse directamente de su madre.
La ausencia de lactación directa ha impedido un desarrollo
adecuado y ha favorecido la aparición de enfermedades infecciosas
y metabólicas.
En cualquier caso, desde el momento en que se certificó la
gestación, ya se conocía que las probabilidades de supervivencia
del pequeño eran muy bajas. En medio natural y entre crías de
hembras primerizas, como “Yulka”, la mortandad de los recién
nacidos llega a un 58% en los primeros meses de vida.
Pese a este pronóstico, los trabajadores del Oceanográfico de la
Ciudad de las Artes y las Ciencias se encuentran muy abatidos por
las esperanzas que todos habían puesto en este acontecimiento
único. El esfuerzo realizado por los técnicos de este Centro ha
sido ingente, dada la necesidad de vigilar y alimentar al pequeño
de forma continua. Se ha contado con la asesoría de diferentes
Centros de Canadá y Estados Unidos que se han enfrentado a
problemas similares y que habían advertido sobre las enormes
dificultades para sacar adelante este ejemplar.
En estos momentos, y para intentar compensar la pérdida del
pequeño, los cuidadores de la madre han comenzado a desarrollar
mayor actividad con “Yulka”. Durante algunos días se atenderá a
su comportamiento y se procederá a unirla de nuevo con “Kairo”,
el macho que la acompaña en la instalación. El edificio de
“Ártico”, que ha permanecido cerrado desde el nacimiento, se
abrirá de forma inmediata al público.
Por último, y pese al desafortunado pero en cierta medida
esperado desenlace, cabe destacar que la gestación y nacimiento
de este cetáceo ha sido un enorme hito para la conservación de
las belugas y ha permitido obtener infinidad de datos para la
compresión de la biología de estos animales y el éxito
reproductivo de esta especie en éste y otros Centros. Por otra
parte, supone que los ejemplares presentes en el Oceanográfico
reciben una atención óptima. Los técnicos del centro esperan que
la experiencia adquirida por la madre en este período sea útil
para que en la próxima ocasión, el desarrollo de la futura cría
no presente los contratiempos observados en este caso.
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