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Este programa conservacionista tiene como finalidad coordinar el
traslado de animales por países europeos, contribuyendo a
proteger y aumentar la población de determinadas especies en
peligro de extinción o con escasa población.
Por ello, esta semana Terra Natura ha recibido un nuevo ejemplar
de Bushdog, un cánido oriundo del centro y sur de América, que
habita en los bosques en los que todavía no ha intervenido el
hombre. Se trata de un carnívoro que se alimenta de roedores y
aves terrestres. El ejemplar que se acaba de instalar en Terra
Natura es hembra, y pronto convivirá con un macho procedente de
un zoológico de Alemania. Esta especie está desapareciendo
paulatinamente debido principalmente a la intervención del hombre
en su hábitat natural y el proceso de desertización del Amazonas,
por lo que los organismos internacionales consideran “muy
importante” los programas de reproducción en cautiverio.
También han llegado al parque un ejemplar macho de león asiático
y once titíes desde el zoo de Besaron, en Francia. El objetivo es
que el león se aparee con la hembra que llegó hace unas semanas
desde Rótterdam. Los titíes pertenecen a dos especies diferentes:
el titie pigmeo, el mono más pequeño del mundo y oportunista, que
vive en los nidos de los tucanes y otros animales, y el titie
pincel. Se trata de una familia de cuatro pigmeos y cinco
pinceles.
La labor del parque de Benidorm no se limita a la recepción de
animales para fomentar la reproducción en cautividad. Los
ejemplares de todas las especies que ocupan sus instalaciones
están a disposición de las autoridades en la materia para
programas de conservación.
Es el caso de un Gaur macho (bóvido originario de Asia) de 500
kilos de peso, que ha sido trasladado esta misma semana al parque
de Cabárceno, en Santander. Terra Natura cumple así con uno de
sus objetivos fundacionales: la protección de la naturaleza y la
conservación de especies en peligro de extinción.
Precisamente por ese objetivo llevó a sus promotores a crear y
financiar, el 19 de diciembre de 2001, la Fundación Terra Natura,
a la que se destina el 0’7% de los ingresos del parque e idéntico
porcentaje de la facturación de todos sus proveedores.
La Fundación tiene por objeto, según recogen sus estatutos,
“conservar la Naturaleza mediante la investigación en Biología de
la Conservación y la divulgación de estas investigaciones y de
los valores que sean necesarios para la concienciación de la
conservación”. Asimismo, establece entre sus objetivos “promover
y contribuir a la realización de actividades y proyectos
dirigidos a la conservación de la Naturaleza con fines de interés
general”.
Todos los animales llegan a Terra Natura tras superar las
inspecciones técnicas pertinentes de organismos internacionales,
europeos y españoles que velan por la conservación de la fauna
mundial y que han concedido al parque la autorización necesaria
para contar entre su población animal, por ejemplo, con una
pareja de Rinocerontes indios (dos hembras procedentes de
Stuttgart y Munich), una especie en peligro de extinción de la
que apenas existe una decena de ejemplares en Europa y 2.500 en
todo el mundo, o con una pareja de Tigre de Sumatra de pura raza,
una especie especialmente protegida, gravemente amenazada y
vulnerable, de la que apenas existen actualmente 400 ejemplares
en su hábitat natural, frente a los más de 1.000 que se
contabilizaban hace 20 años.
Entre esos organismos internacionales que establecen estrictos
criterios, figuran la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA)
y el Programa Europeo de Especies en Peligro (EEP), que vela muy
especialmente por la conservación de los animales incluidos en
los catálogos.
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