Publicada el 26 agosto
2001 a las 11:41:00 por achus. - Archivado en noticias de parques temáticos
del año: 2001
Isabel, ama de casa de 40 años, no quería subir al Tornado, una de los
espectáculos estrella del Parque de Atracciones de la Casa de Campo. «Es
demasiado peligroso», decía a sus dos hijas adolescentes que la animaban a
montarse en el artilugio en la noche del pasado jueves. Finalmente venció
sus temores y subió. No sabía que el viaje iba a estar cargado de emociones
inesperadas. A los 30 segundos de arrancar, la atracción se detuvo a causa
de un apagón. Todo el parque quedó a oscuras e Isabel y otras 14 personas se
detuvieron a diez metros del suelo, con el corazón en vilo. «Pasaron diez
minutos hasta que vinieron a preguntarnos que nos pasaba y luego tardaron
más de 40 minutos en bajarnos», relata Elena, hija de Isabel. Su madre lo
pasó peor. Primero gritó, luego lloró y acabo riéndose. «De miedo», matiza.
«Lo que he pasado no se lo aconsejo a nadie. Casi acabo muerta. Tengo el
cuerpo destrozado», balbuceaba la mujer.
La impaciencia y la angustia llevo a varias personas a avisar a los bomberos
para que rescataran a sus familiares. Otras cuatro personas quedaron
colgadas a 20 metros de altura en La Lanzadera y en otras atracciones 50
visitantes se llevaron otro buen susto como sucedió en el Embarcadero y La
Montaña Rusa.
El Parque de Atracciones mantiene que sólo hubo 16 atrapados y que se actuó
«de forma apropiada, rápida y sin riesgo para los usuarios».
Los usuarios atrapados denunciaron ayer que pasaron «mucho tiempo colgados
porque sólo había dos operarios para rescatar a toda la gente que estaba
suspendida en las atracciones». Algunos lamentaron que no se dejase actuar a
los bomberos.
El Jefe de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid, Juan Redondo, admitió que
recibieron numerosas llamadas ante las que no «pudieron actuar ya que el
parque ni les avisó». «Pese a todo», prosigue Redondo, «volvimos a llamar
varias veces y nos reiteraron que no era necesaria nuestra presencia, por lo
que finalmente no se actuó».
La dirección del parque asegura que no fue necesaria la presencia de los
bomberos para rescatar a las personas atrapadas. «Se procedió según los
sistemas de evacuación propios de cada instalación y con los protocolos
previstos para estos casos», agregó la portavoz del parque madrileño, uno de
los más seguros de Europa.
El apagón no sólo afectó al parque de Atracciones. También quedaron a
oscuras el barrio de Batán, el Zoo de la Casa de Campo, la ciudad de la
imagen y algunos pueblos de la periferia como Majadahonda y Pozuelo. Todo se
debió a una avería de un cable subterráneo de 20 voltios (media tensión) que
forma parte de la línea de la compañía Iberdrola que pasa por debajo de la
Casa de Campo.
El servicio quedó restablecido en primer lugar en las instalaciones del Zoo,
que contaron con suministro eléctrico a los 29 minutos de que se hubiera
producido el apagón.
El Parque de Atracciones volvió a la normalidad dos horas y siete minutos
después, es decir, sobre la 1.48 horas de la madrugada, mientras que el
resto del servicio se restableció a los 20 minutos.
Los responsables del parque aseguran que van a pedir responsabilidades a la
compañía Iberdrola por la negativa repercusión que origina este tipo de
cortes. Antes van a evaluar los daños ocasionados.A todas los clientes
afectados por el apagón se les entregó un resguardo con el que podrán
acceder de nuevo al complejo.
Dada las características del recinto afectado, el apagó del parque ha sido
uno de los más llamativos pero no el único. En lo que va de verano se han
registrado numerosos cortes de luz, por lo que las organizaciones de
consumidores animan a los perjudicados a que denuncien los daños ocasionados
por estas reiteradas averías.«Las compañías eléctricas están obligadas a
correr con los gastos ocasionados por estos cortes», declaró a la cadena Ser
un portavoz de la OCU.
El secretario regional de la FSM (Federación Socialista Madrileña), Rafael
Simancas, dijo ayer que apagones como el del pasado jueves demuestran «que
las compañías eléctricas están acostumbradas a cobrar y recibir pero no
ayudan y prestan servicios a los ciudadanos».
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