Publicada el 22 enero 2001
a las 10:54:00 por achus. - Archivado en noticias de parques temáticos del
año: 2001
La compañía americana, que el año pasado aumentó su beneficio en París un
64%, desarrolla un segundo parque dedicado al cine, y una ciudad satélite,
Val d'Europe, con la colaboración del Estado francés y socios privados.
El pasado miércoles 10 de enero el matrimonio Seyffardt, de Alemania,
entraba con sus dos hijos, de seis y cuatro años, por el torno de Disneyland
París.
De repente, y ante el asombro de los Seyffardt, las sirenas empezaron a
sonar, Mickey Mouse les dio la bienvenida y el parque se revolucionó. El
torno había marcado el número 100 millones. Una cifra emblemática de
visitantes para el parque, abierto en abril de 1992, y que, tras los
problemas iniciales, ha tomado velocidad de crucero. En el año 2000
Disneyland París obtuvo un beneficio neto de 38,7 millones de euros, un 64%
más que en el ejercico anterior; incrementó su facturación un 4%, hasta los
959,2 millones de euros, y el margen operacional subió un 6%. Disneyland
París ultima el segundo parque, dedicado al cine y los audiovisuales, y
desarrolla Le Val d'Europe, una importante zona de expansión de París.
En su despacho, dominado por un gran tapiz de Mickey Mouse, Jay Rasulo, el
jovial presidente de Disneyland París, cree que el mundo mágico americano se
ha asentado ya definitivamente en el corazón de Europa. 'Los 100 millones de
visitantes', dice, 'son un símbolo, una señal de que Disneyland París, el
primer destino turístico en Europa, está absolutamente bien adaptado al
mercado europeo'.
Pregunta. Disney llegó a Francia pensando que había una identidad paneuropea
y se dio cuenta de que no es así, ¿qué ha tenido que hacer para acomodarse a
una realidad diferente a la que pensaba?
Respuesta. París se ha convertido en el primer parque temático de la familia
Disney verdaderamente multicultural. En Estados Unidos la mayoría de
nuestros visitantes son americanos; en Tokio, japoneses, pero en París,
aunque el 60% de los visitantes proviene de Francia, el resto viene de
distintos países europeos, y desde la apertura ha habido que hacer muchos
cambios para adaptarnos a los gustos de todos. Cambios en la lengua, ya que
utilizamos hasta seis idiomas oficiales, en la comida, en la manera de
recibir. No ha sido fácil, pero desde la apertura vimos que era
imprescindible hacerlo y ya estamos plenamente adaptados.
P. El número de visitantes permanece estancado en torno a 12 millones.
Incluso el último año ha bajado. ¿Es que el parque ha tocado techo en cuanto
a asistencia?
R. No, no; de ninguna manera.Nuestra estrategia es clara y, más que por el
aumento en el número de visitantes, pasa por el aumento en la cifra de
negocios, y la facturación ha ido creciendo siempre. Es verdad que la
asistencia ha fluctuado, pero lo fundamental es la facturación.
P. ¿Qué piensan hacer para seguir incrementándola?
R. Fundamentalmente tres cosas. La primera, renovar constantemente nuestro
producto y la calidad de los servicios; fortalecer la política de márketing,
que hemos variado un poco y pasa por una mayor comunicación y la presencia
en Internet, y la tercera, lograr alianzas con socios del sector del turismo
como operadores, los ferrocarriles franceses, Talgo, las agencias de viajes
o Air France. Además, la apertura del segundo parque, la próxima primavera,
añadirá productos, visitantes y alargará las estancias.
P. ¿Será muy diferente al actual?
R. Un poquito, porque trata de los sueños y de las emociones del cine de una
manera lúdica y, al tiempo, pedagógica, algo muy importante en el norte de
Europa.
P. ¿Qué papel desarrolla Le Val d'Europe en todo esto?
R. Muy importante, porque supone todo nuestro desarrollo aquí, y no sólo el
turístico. Val d'Europe será una auténtica ciudad cercana a París, muy bien
comunicada con Europa. Tendrá sus viviendas, un centro empresarial, una
amplia zona de compras.... y cuenta con el compromiso de los poderes
públicos de invertir en las infraestructuras de acceso, la estación de
cercanías, el tren de alta velocidad, la autopista. No es algo ligado
solamente al turismo, sino que se trata de enraizar Disney en la zona, que
Val d'Europe se aproveche del parque, y viceversa.
P. Pero Disneyland es un mundo mágico, donde se pierde el sentido de la
realidad. Justo enfrente se construye el parque empresarial, las viviendas,
y ya se ha abierto un gran centro comercial. ¿Cómo se gestionan o compaginan
dos mundos tan distintos?
R. Disneyland París es como un mosaico. O como en el siglo XV, un gran
castillo que genera muchos servicios alrededor. Para mí, la ventaja más
importante de este proyecto va a ser el aumento de las infraestructuras.
P. El parque nació casi ahogado por las deudas. ¿Está ya saneado
financieramente?
R. Bueno, una implantación fuerte requería una inversión fuerte, y
finalmente hemos conseguido ser el primer destino turístico en Europa. Pero
todo esto es un proyecto a largo plazo, con un horizonte de 40 años o más.
Hemos renegociado deuda, hemos ampliado capital en septiembre de 1999 para
construir el segundo parque y la situación financiera está bien. En el año
2000, ejercicio que cerrramos el pasado 30 de septiembre, hemos presentado
unos buenos resultados. Se puede decir que estamos en la buena dirección.
P. Me imagino que la llegada física del euro les beneficiará enormemente.
R. Cuanto más cómodo se sienta el visitante, mejor, y el euro facilita las
cosas. Facilita la decisión de viajar y las transacciones.
P. ¿Está preocupado por el enfriamiento de la economía? ¿Cree que afectará a
la marcha del parque?
R. No, realmente no. Fíjese en nuestra localización, aquí en Francia:
estamos en un área donde a dos horas de avión viven 250 millones de
personas. Cuando la economía se resiente viene menos gente de lejos, pero
más de cerca. Y, en cualquier caso, en los buenos tiempos y en los malos, la
gente quiere consumir en ocio y, desde luego, los niños no entienden de
ciclos económicos, así que no estamos preocupados. No somos un negocio
cíclico.
P. Desde luego, los personajes Disney no lo son, porque perduran a lo largo
del tiempo, ¿cómo lo hacen?
R. Creo que hay dos razones fundamentales. Los personajes tienen una larga
historia, desde los años treinta, y gustan a lo largo de toda la vida,
incluso para nosotros que los vemos todos los días. Y, en segundo lugar, son
muy universales; cada generación tiene las mismas reacciones ante los
personajes, y además, la gente quiere enseñárselos a sus hijos, los abuelos
a sus nietos... Luego, cada año hay una nueva historia Disney que sigue
conmoviendo a la gente. Somos muy afortunados por tener un equipo que sigue
lográndolo. Por último, no hay que olvidar que muchas historias Disney
tienen sus raíces en Europa, por ejemplo, los cuentos de hadas.
P. Sin embargo, la cultura Disney es muy americana.
R. Si usted pregunta a un niño francés qué nacionalidad tiene Mickey Mouse,
dirá que es francés, el español dirá que española y así sucesivamente. De
manera que la familia Disney está plenamente asentada en Europa. Pero, si
nos referimos a otros productos del parque temático, sí, son muy americanos,
y ya dije antes que hemos tenido que adaptarnos.
P. ¿Esa adaptación incluye también el mercado de trabajo, tan diferente el
europeo al americano?
R. Bueno, seguimos las leyes francesas y no hay problemas. Además, formamos
un grupo de empleados muy internacional, con 80 nacionalidades distintas.
P. ¿Qué le gustaría tener en Disneyland que no tiene?
R. Estamos muy satisfechos. Tenemos un producto formidable y cada día
notamos lo bien que funciona.
P. ¿Ni siquiera el sol?
R. A veces también lo tenemos, y los europeos están acostumbrados al clima
de aquí. Hombre, nos gustaría ser más innovadores, más rápidos; al fin y al
cabo, es nuestro oficio. Y es un oficio fantástico, porque enseguida notas
que puedes llevar felicidad a la gente.
P. ¿Cuáles son sus próximos proyectos?
R. El segundo parque, que supone ampliar las plazas hoteleras. En 2002 habrá
entre 1.000 y 1.500 nuevas habitaciones que no serán desarrolladas por
Disney, sino por otros socios, como operadores turísticos. En relación
también con el segundo parque, esperamos aumentar el número de visitantes de
forma que en los primeros 12 meses pasemos de los 12 millones actuales al
año hasta los 17 millones, aproximadamente. Pero mi objetivo primordial es
incrementar la cifra de negocio, porque el crecimiento de la compañía
requiere unas fuertes inversiones y los ingresos son fundamentales.
La otra cara de Donald
Al atravesar la carretera, justo enfrente de los hoteles del parque, Disney
muestra otra cara. La de una importante compañía multinacional que aprovecha
todas las sinergias y compagina la magia de Donald con la más absoluta
realidad. París tiene que expandirse y Disney tiene los terrenos.
Suficientes para desarrollar con otros socios privados en Val d'Europe, así
se llama el proyecto, un centro comercial, ya abierto, que ha supuesto una
inversión de 50.000 millones de pesetas, y promover 650 viviendas, tres
edificios inteligentes; una zona de 3.000 metros cuadrados para comercio y
servicios, además de un parque internacional de empresas, que contará con
una red de comunicaciones privilegiada, gracias al acuerdo de inversiones
firmado en 1987 entre The Walt Disney Company y el Estado francés. Val
d'Europe, a 35 kilómetros de París, cuenta con 2 estaciones de cercanías, 32
trenes de alta velocidad al día que la unen a las principales ciudades
europeas y una red de seis autopistas. El proyecto incluye también la
implantación de un liceo internacional y de las facultades relacionadas con
las Bellas Artes, el diseño y la construcción, todas públicas. Y en nada de
todo esto asoma Mickey.
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