Publicada el 25 julio 2004
a las 09:25:00 por achus. - Archivado en noticias de parques temáticos del
año: 2004
Hay varias formas de conocer las culturas más ancestrales del planeta:
viajando al lugar donde se asientan, aprovechando las quincenas temáticas
del Corte Inglés o visitando Port Aventura (Tarragona), un parque temático
que, en algo más de un millón de metros cuadrados, reproduce cinco mundos y
formas de vida distintas: la de los pueblos mediterráneos, la del Lejano
Oeste, la Polynesia, México y China.
Aunque lo que más se conoce de Port Aventura es lo que tiene de parque de
atracciones al uso, lo cierto es que el complejo es todo un cóctel que reúne
atracciones desafiantes, entretenidos espectáculos, degustaciones
gastronómicas y exhibición de artesanía de esas cinco culturas, aderezado
con conocidos personajes de animación. Y esa combinación es lo que hace del
complejo lúdico un lugar capaz de entretener tanto a niños como a mayores.
Por el parque campan a sus anchas Woody y sus amigos. Paseando por las
polvorientas calles del Far West puede aparecer la Pantera Rosa o entre la
vegetación de la Polynesia puede salir Popeye en busca del Brutus que asedia
a Olivia. Y es que, aunque el gigante del entretenimiento Universal Studios
se retiró el mes pasado del capital de Port Aventura dejando huérfano al
único parque que tenía en Europa, sus personajes siguen viviendo en el
parque contiguo al Salou que hizo famoso la Fresita del Gran Hermano.
A pesar de esa miscelánea de actividades, las atracciones son, sin duda, lo
más destacado del parque. Hay más de una treintena y cada área temática
tiene su divertimento especial. La estrella del parque está en China. Es el
Dragon Khan, la única montaña rusa del mundo con ocho loopings (bucles) que
la hacen no apta para cardiacos, pues es capaz de provocar una descarga de
adrenalina como muy pocas cosas pueden hacerlo.
En el Far West, la montaña rusa Stampida comparte protagonismo con el Gran
Canyon Rapids, que permite la práctica del rafting, aunque sea en un río de
mentira. En la Polynesia, lo más dispetado es el Tutuki Splash, un
sorprendente descenso en barca con desenlace empapado. Y en México, el
principal gancho no es, como en las otras,
una atracción, sino el espectáculo de fuego del Templo del Fuego, una
actuación cuyos efectos especiales fueron galardonados con un Ultimate
European Theme Parks Awards, premio que viene a ser a los parques temáticos
lo que los Oscar al cine. Port Aventura se complementa con Costa Caribe, el
único parque acuático tematizado de Europa que sorprende al visitante por
los paisajes que recrean los paraísos caribeños: vegetación abundante y agua
de intenso color azul. Es, además, un parque acuático que no cierra en
invierno, pues cuenta con un área cubierta climatizada que permiten los
chapuzones otoñales.
El parque abre sus puertas en marzo y cierra a principios de enero, aunque
es la época veraniega la más concurrida. Ahora bien, no son los meses de
julio y agosto los más recomendados para adentrarse en la miscelánea de
culturas. La masificación obliga a guardar colas de hasta hora y media para
subirse al Dragon Khan o de tres cuartos para entrar en el Templo del Fuego.
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