Publicada el 16 junio 2004
a las 11:06:00 por achus. - Archivado en noticias de parques temáticos del
año: 2004
Érase una vez un pato cascarrabias, vestido con una gorra de grumete y una
chaquetilla de marino como un chiquillo que acaba de hacer la primera
comunión. Con el mismo gesto pícaro y divertido y una verborrea incontenible
e incomprensible, la caricatura de Disney acaba de cumplir los 70, pero
Donald no cambia.
Con la ceja levantada, el entrecejo fruncido, el pato gruñón de la Disney ha
sabido granjearse el cariño de los niños que han seguido sus pasos a lo
largo de sus setenta años de vida.
La Disney y sus parques temáticos en París y Orlando han preparado un gran
número de eventos especiales para celebrar el acontecimiento. Por primera
vez se editan en formato digital sus mejores películas y cortometrajes;
Donald se adentra dentro del mundo de las nuevas tecnologías con los juegos
de Playstation y Gameboy. A ello se une que el Pato setentón dejará una
huella imborrable de su recuerdo en el Paseo de la Fama del parque Walt
Disney Studios, cerca de estrellas como Bruce Willis o Sharon Stone.
Donald es patoso, engreído, presumido y capaz de gastar las bromas más
pesadas. Su creador, Walt Disney, le concibió después de dar vida a Mickey y
a su novia Minnie. Una de las curiosidades que pocos conocen es que Donald
tiene un segundo nombre, Fauntleroy.
El pato hizo su primera aparición en “Silly Symphony” y en la fábula animada
“La gallinita sabia”, en 1934. Después de aquel primer salto a la fama
protagonizó 128 cortos a lo largo de casi treinta años. Ha aparecido en
siete películas de animación, más que cualquiera de los demás personajes,
incluido Mickey.
Como a su primer compañero de batallas, Mickey, a Donald pronto le salió una
novia a su altura: intrépida, coqueta y algo respondona. Nació caracterizada
de mexicana y con el nombre de Donna Duck, aunque pronto se la rebautizó
como Daisy; exigía como cualquiera y toda la industria coincide en señalar
que fue la primera feminista de los dibujos animados.
Árbol genealógico.
De pronto se conoció que también Donald tiene padres, descendientes de
pioneros llegados a América desde Europa en busca de fortuna. Donald nació
del turbulento amor entre Hortense McDuck, escocesa, hermana del millonario
Mcduck, conocido también como Tío Rico Mcpato, y Quackmore Duck, de origen
holandés, hijo de Elvira Coot, a la que se conocerá después como la
entrañable Abuela Pato (Grandma Duck).
La familia se fue ampliando con los sobrinos de la pareja: Hugo, Paco y Luis
quienes aparecen como ángeles caídos del cielo, pero son unos auténticos
demonios que ponen a su tío en el punto justo de ebullición para lograr un
enfado seguro. Son tan idénticos que la única forma de diferenciarlos es por
el color de su ropa: Hugo siempre viste de rojo, Paco en azul y Luis en
verde.
El núcleo familiar se cierra con el primo Gus y con el inefable Tío Rico
Mcpato . En un principio, el avaro tío de la familia Donald se llamaba tío
Scrooge, en alusión al protagonista de “Cuento de Navidad” de Charles
Dickens.
El roñoso y colérico tío nació nada menos que en 1947 en las páginas de un
cómic, pero fue a través de la televisión como obtuvo el éxito, rodeado de
sus “ayudantes”, los sobrinos de Donald. De este impulso nació un nuevo
largometraje titulado “Pato aventuras: el tesoro de la lámpara perdida”.
Antes de que se cumplieran los diez años del personaje, Donald ya tenía
varios largometrajes y dos compañeros de batallas: el gallo Pancho Pistolas
y el loro José Carioca. “Los tres caballeros” ha sido una de las películas
más aclamadas del trío animal.
Adaptándose a los tiempos.
Disney no quería que sus queridos personajes estuvieran aislados del mundo.
Ser una fantasía, un divertimento para distraer a los más pequeños no era
suficiente y los personajes se mueven con el discurrir de la vida real y de
los acontecimientos que remueven sus cimientos.
Durante el periodo de la II Guerra Mundial, el Pato Donald estuvo durante
meses como recluta, enfrentándose al sargento Pete Patapalo. Entre sus
actividades no dejó de pelar patatas en la cocina del cuartel; mediante una
pintura especial se hizo invisible para conocer los más altos secretos de
estado, y no perdió la oportunidad de realizar diferentes acrobacias aéreas
en “Sky Trooper”.
El Pato gruñón ha tenido varios oficios, como no podía ser menos en un
personaje tan polifacético: fue un irascible bombero y guitarrista
desafinado por los caminos de México, jugador de golf y jockey, deportes en
los que llegó a ser campeón.
Con los años, el Pato comienza a sentir el paso del tiempo, sufre
sonambulismo y es víctima de alucinaciones y de los ataques de las malvadas
ardillas Chip y Dale, siempre dispuestas a complicarle la existencia pero
trayéndole como regalo una candidatura al Oscar por la película “Rico
festín”.
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