Publicada el 29 mayo 2005
a las 18:38:00 por achus. - Archivado en noticias de parques temáticos del
año: 2005
La dirección del Parc de las Aus, en Vilassar de Mar, anunció ayer que
cerrará definitivamente las puertas el 19 de junio, después de que el
Juzgado de Instrucción número 1 de Mataró haya ratificado la orden de
desalojo emitida en marzo.
Este tribunal daba de plazo hasta el 10 de junio para abandonar las
instalaciones, en cumplimiento de la sentencia dictada por la Audiencia
Provincial de Barcelona en abril del 2004, que daba por finalizado el
contrato entre los responsables y usufructuarios (que son familia) iniciado
en 1978. En caso de no cumplir el fallo, se procedería al desalojo forzoso
del centro el 8 de julio.
La dirección ha comunicado que "se pedirá a las administraciones que tienen
animales en las instalaciones que procedan a su retirada a partir del 20 de
junio". El complejo alberga a más de 500 clases de plantas y más de 1.000
ejemplares de animales de 300 especies, de los que un centenar, según la
portavoz del parque, Noemí Duran, pertenecen a la Generalitat. Entre estos
ejemplares hay aves exóticas, cigüeñas, un chimpancé y tortugas
mediterráneas.
El desalojo afecta a 15.000 de los 40.000 metros cuadrados del parque,
principalmente los que están situados en el corazón de las instalaciones. La
dirección ha informado que los animales y plantas de su propiedad se
ubicarán, de manera provisional, en los terrenos no afectados por la orden
judicial. El alcalde de Vilassar de Mar, Pere Almera (PSC), manifestó ayer
que el ayuntamiento continuará mediando entre las dos partes para evitar el
cierre de las instalaciones.
LA HISTORIA
Según los responsables del Parc de les Aus, Josep Fontseca, dueño de los
terrenos, repartió en 1978 la finca entre sus dos hijas. La mayor, Núria,
esposa de Bonaventura Viñals, se quedó con la parte donde se ubicaban las
instalaciones de aves, abiertas al público en 1973 bajo el nombre comercial
de Fauna B. Viñals, precedente del actual parque. Fontseca y su mujer, Rosa
Florensa, se reservaban el usufructo de los terrenos y se estableció un pago
periódico por su uso. Las relaciones familiares fueron cordiales hasta la
muerte de Fontseca, en 1991, cuando comenzó una etapa de pleitos.
FUENTE
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