Publicada el 07 mayo 2005
a las 12:47:00 por achus. - Archivado en noticias de parques temáticos del
año: 2005
El Castillo de Cenicienta fue cubierto de hilos de oro, el cielo se llenó de
colores y el ratón más famoso del mundo saludó a los chicos "de todas las
edades" desde su cómoda inmortalidad. Como en el final feliz de un cuento
feliz, el mundo Disney empezó a festejar ayer los 50 años de Disneylandia,
el primer parque de atracciones de la saga, que se convirtió en un símbolo
del imperio del entretenimiento.
La ceremonia se hizo al mismo tiempo en California, donde está Disneylandia,
en Orlando (Disneyworld), París y Japón, los cuatro puntos del planeta donde
"viven" Mickey y sus amigos. Para fin de año, esperan abrir un parque en
Hong Kong.
Con fuegos artificiales a toda hora, desfiles de muñecos y juegos cada día
más sofisticados, el mundo Disney celebra el nacimiento de una de sus más
valiosas criaturas. A partir de Disneylandia, los parques temáticos se
convirtieron en una de las principales fuentes de ingreso de la compañía y
revolucionaron, al menos en Estados Unidos, el concepto sobre cómo pasar las
vacaciones en familia.
La idea de un parque de diversiones donde el turista pueda quedarse a dormir
y pasar una semana de vacaciones es hoy vista con naturalidad en buena parte
del planeta. Pero no lo era el 17 de julio de 1955, cuando Disneylandia
abrió sus puertas. Fue el capricho de un visionario, Walt Disney, quien
hasta entonces se dedicaba al cine y la televisión. Disney ya había
inventado a Mickey, en 1927, y en 1935 había ganado 8 premios Oscar con una
película que, para muchos, no era una película: "Blancanieves y los siete
enanitos", un largometraje de dibujos animados.
Aunque Disneylandia es la cumpleañera, los principales acontecimientos del
festejo se están desarrollando en Disneyworld, Orlando, donde funcionan 6 de
los 11 parques temáticos Disney. Mas de mil periodistas de todo el mundo
—entre ellos Clarín— fueron invitados a la celebración, que incluye un paseo
virtual en ala delta por los cielos de California o al sorprendente Dino, un
dinosaurio robot que camina, habla y firma autógrafos por la calle. Los
festejos durarán 18 meses. ¿Por qué tanto? Porque así lo decidieron.
El precio de pasar una semana en cualquiera de los parques Disney es para
los argentinos un sueño algo lejano desde la devaluación. Pero este
impresionante negocio del entretenimiento puede prescindir de algunas
latitudes: en el 2004, toda la compañía Disney —que también produce cine y
televisión— facturó 30 mil millones de dólares. Es decir que, en unos cinco
años, Mickey y sus amigos podrían pagar la deuda pública argentina.
La magnitud del negocio no es, claro, suficiente para comprender el fenómeno
de los parques Disney. Los chicos corretean aquí detrás de los muñecos de
Mickey —que se deja ver muy poco—, del Pato Donald o también de los
monstruos de "Monster Inc.", menos "perfectos" pero más humanos. Los dibujos
clásicos, con sus bellas formas y sus valores políticamente correctos,
alternan hoy con extraterrestres como Stitch, que te soplan al oído su
aliento a papa frita. Reflejo de un mundo que cambia, que pierde su
inocencia, y que no deja de ser fascinante.
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