Publicada el 13 septiembre
2005 a las 12:22:00 por achus. - Archivado en noticias de parques temáticos
del año: 2005
Un parque de 75 años
Una gran noria junto a las viejas 'estrellas'
SAN SEBASTIÁN. DV. Al Parque de Atracciones del Monte Igeldo le ha llegado
la hora de la renovación. Sus atracciones se han quedado lo suficientemente
obsoletas como para pensar en una mejora a fondo. Ya no valen los parches.
Las perspectivas de que se va a dar este paso son optimistas, aunque aún se
deben salvar algunos obstáculos. La Sociedad Monte Igeldo, propietaria de
las instalaciones está por la labor, y el Ayuntamiento mantiene también una
disposición favorable. Quizá nunca antes se ha estado más cerca de que se
haga realidad la renovación pendiente del entrañable Parque de Atracciones
donfuerterra.
Parece que también existe cierta coincidencia en que la renovación no
elimine el carácter tradicional, el sabor de época, que ha distinguido
siempre a estas instalaciones. Mucho menos se pretende emular el estilo de
los macroparques temáticos. Se trataría de acometer una renovación de
materiales, pavimentos, mobiliario, etcétera; de modernizar muchas de las
actuales atracciones; de sustituir las que ya no dan más de sí, y de
incorporar algunas novedades, no muchas, pero sí especialmente llamativas.
Desde hace una década la Sociedad Monte Igeldo, que es de carácter privado,
mantiene la «firme decisión de mejorar el parque y de hacerlo atractivo»,
según explica su director, Luis Pascual. Con esta perspectiva, la entidad ha
estado barajando las posibilidades de financiación de las obras y hace dos
años un encuentro con responsables del Ayuntamiento permitió comenzar a
despejar el camino. Este contacto no sólo confirmó el interés por ambas
partes, sino que dio como resultado el encargo de un estudio para evaluar
las posibilidades de mejora y modernización del Parque y la financiación de
las obras. El proyecto se encomendó a una consultora de ocio con la
condición de que ambas partes, Ayuntamiento y Sociedad, abonasen la factura,
de 40.000 euros, a partes iguales. La consultora ya ha terminado su trabajo.
Según Luis Pascual, «nosotros hemos abonado nuestra parte, pero nos consta
que el Ayuntamiento no lo ha hecho, ya que los autores del estudio nos están
apremiando para que nosotros les abonemos la totalidad». Este es un «tema
menor», señala el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza. «En cuanto nos
pasen la factura, pagaremos nuestra parte; tenemos liquidez para ello»,
asegura el primer edil.
La financiación
El problema de la renovación del Parque de Atracciones se centra en la
financiación de las obras, un aspecto clave en el estudio encargado. La
renovación precisaría de un volumen económico de entre 12 y 18 millones de
euros, una cantidad demasiado elevada para que la Sociedad Monte Igeldo
pueda afrontarla por sus propios medios y sin ningún tipo de ayuda.
Necesitaría poner en marcha un programa de obtención de recursos, que es lo
que en su día propuso al Ayuntamiento y que el estudio analiza.
En concreto, se propone que, en el marco de la revisión del Plan General de
Ordenación Urbana, se incorpore un cierto «volumen edificatorio» a favor de
la Sociedad Monte Igeldo, siempre en terrenos propiedad de esta entidad. El
estudio plantea que el aprovechamiento económico generado de las nuevas
edificaciones se emplearía para la financiación de las obras de renovación
del parque. Según Luis Pascual, «se trata de un informe previo de
financiación, utilizando todos los recursos de la Sociedad Monte Igeldo y
que requiere de unas licencias municipales, que es lo que precisamente ahora
tratamos de obtener».
Con un recinto hostelero
El problema, según el alcalde, Odón Elorza, radica en que inicialmente se
planteó dedicar ese «volumen edificatorio» autorizado por el Ayuntamiento
para la construcción de viviendas libres de alto precio, una circunstancia
que no admite el Gobierno municipal. La autorización, según explica el
alcalde, deberá atenerse a tres consideraciones. Por una parte, que ese
nuevo «volumen edificatorio» tenga un destino hotelero-hostelero; por otro
lado, que las nuevas edificaciones no supongan un impacto visual excesivo, y
en tercer lugar, que se arbitre un sistema que asegure al Ayuntamiento que
los beneficios obtenidos de las nuevas construcciones se inviertan en la
renovación del parque. Según Elorza, «nos preocupa que con la varita del
urbanismo generemos allí viviendas libres en vez de buscar rendimientos
económicos en otros campos, como en el de la hostelería».
Y preocupa también en el Ayuntamiento que el estudio encargado no haya sido
más explícito con los impactos visuales. «Por eso pedimos a la consultora
una mayor concreción en la percepción visual y estamos a la espera de esas
imágenes virtuales», afirma Elorza.
No obstante, el alcalde quiere volver a reunirse con los representantes de
la Sociedad Monte Igeldo para terminar de atar cabos. Este encuentro se
mantendría antes de finales de mes. Elorza asegura que existe voluntad por
su parte para llevar adelante el proyecto, siempre considerando que el
Parque de Atracciones es un poderoso atractivo turístico, pero insiste en
que ha de velar por «los impactos visuales» y ha de garantizar que los
dineros generados se apliquen en las reformas del parque.
Participación y emoción
El estudio encargado no profundiza demasiado en los detalles de la
transformación de la cima de Igeldo, según explica Luis Pascual. Pero este
empresario, que conoce a fondo el sector, tiene muy claro que «un parque
temático se quema enseguida si no cuenta con un alto volumen de visitantes»
y que «las atracciones que realmente funcionan deben ser de participación y
de emoción».
Valga como ejemplo el museo de cera que se instaló como concesionario dentro
de las instalaciones del parque. El primer año fue un éxito total; el
segundo tuvo un bache; el tercero entró en crisis y el cuarto tuvo que
cerrar. Esto se debe, según Pascual, a que «las atracciones estáticas
pierden interés en el momento en que todo el mundo las ha visto la primera
vez».
Coinciden plenamente Sociedad y Ayuntamiento en que no se debe desvirtuar el
carácter del parque y en que no se debe convertir Igeldo en una especie de
Port Aventura en pequeño. Es algo que también tiene muy claro Luis Pascual.
«En primer lugar, estamos hablando de una ciudad pequeña, de apenas 180.000
habitantes, aunque en el entorno hay poblaciones importantes, y comunidades
próximas, y de una ciudad con una estacionalidad turística muy acusada y muy
condicionada por la climatología».
Con estas perspectivas de salida, dice Pascual, «no queda más remedio que
adecuarse y no pensar en opciones como la Warner o Port Aventura».
El hecho de que el parque donfuerterra esté enclavado en la cumbre de un
monte como es el de Igeldo es otro factor que condiciona la reforma. «Aquí
no caben atracciones de tamaño tan monstruoso como el Dragon Khan, y además
no serían rentables», señala Pascual, «porque el contingente de público
nunca sería tan elevado como el de los grandes parques». El Parque de
Atracciones de Igeldo está de celebración. Este año conmemora sus bodas de
diamante. Fue en 1930 cuando comenzó a funcionar como tal. Empezó a
construirse cinco años antes, en 1925, año en el que «se pusieron las
barreras de acceso», según recalca el gerente de la Sociedad Monte Igeldo,
Luis Pascual, para aclarar confusiones. El parque complementaba un proyecto
cuyo primer exponente fue el funicular, que se inauguró en 1912. Durante 75
años ha sido uno de los atractivos turísticos de la capital guipuzcoana,
contra viento y marea, y conociendo épocas doradas y periodos de declive.
Pero ahí se mantiene, con una media anual de 300.000 a 400.000 visitantes;
con años brillantes, como lo fueron 1999 y 2000, en que se alcanzaron las
600.000 visitas, y después de haber asistido a una época «de oro», en
palabras de Pascual, que fueron las décadas de los sesenta y setenta.
Familias con niños, jóvenes y turistas configuran la tipología de los
visitantes. El verano, con permiso de la climatología, es la temporada alta
del Parque, junto con la Semana Santa, los fines de semana de la primavera y
algún puente del otoño.
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