Publicada el 21 agosto
2006 a las 18:39:00 por achus. - Archivado en noticias de parques temáticos
del año: 2006
Os pongo esta entrevista completa a John Fitzgerald publicada por el
periodico Levante.
Terra Mítica no es un foco de corrupción desde que yo la dirijo; antes de
mí, no pongo la mano en el fuego.
John Francis Fitzgerald (Nueva York, 1964), profesor de Ciencias Políticas,
graduado en Economía, experto en vinos, culturista y director general de
Terra Mítica desde 2002 . Pasó por Warner y por Six Flags. Tras participar
en el alumbramiento del parque, lo abandonó durante dos años porque no
aguantaba a su antecesor.
Los socios le atribuyen gran parte del milagro de levantar un proyecto en
ruinas. Esta es la única entrevista que ha concedido en ocho años.
- Terra Mítica ha salido de la suspensión de pagos y aparentemente ha
saneado sus finanzas con la venta de terrenos. Ahora, ¿qué?
- Tenemos previsto agregar algunas atracciones mecánicas en determinadas
zonas para llenar el parque con ambiente, además de hacer algunos cambios en
distintas áreas, mejorar la oferta y el servicio de los restaurantes. Pero
esto es sólo una parte. Creo que es conveniente en estos momentos que Terra
Mítica busque un socio tecnológico. No estoy hablando de la situación de
Paramount, que sólo entró como gestor. Debe entrar un gestor que a su vez
sea accionista y tenga las mismas perspectivas que los consejeros.
-¿Para qué?
- A veces, cuando planteamos determinadas necesidades de Terra Mítica en el
Consejo de Administración, o mejor dicho, a los políticos, no entienden bien
algunos problemas que pueden surgir en un parque temático.
-¿Qué condiciones debería tener ese socio? ¿Nacional, extranjero? ¿Han
mantenido conversaciones con empresas del sector?
- Oficialmente, no hemos tenido ninguna negociación en profundidad con
ningún operador nacional o internacional. Pero hemos tenido contactos. Lo
ideal es alguno con proyección nacional que conozca el sector en España.
-¿Y cuál sería el momento ideal para que entre ese socio?
- Yo sigo las indicaciones de mi presidente, el señor Andrés Ballester, y
del señor Gerardo Camps. Buscaremos un socio tecnológico cuando nos
consolidemos como el mejor parque de España, y ese momento esta próximo
porque ya se puede pagar a los acreedores y vamos a dar beneficios de
explotación.
-Ha dicho que los políticos no entienden siempre los problemas del parque.
¿Algún ejemplo?
- No quiero que esa frase se entienda como algo despectivo. En el Consejo se
sientan entidades financieras que tienen a excelentes consejeros que han
actuado muy bien durante la suspensión de pagos. Hay constructores que
conocen muy bien su sector, sin duda. Y los políticos también entienden muy
bien la parte que les toca, pero ninguno de ellos procede del sector de
parques temáticos. El único que proviene de este negocio soy yo, y siempre,
desde mi punto de vista, es mejor que entren como accionistas empresas que
entiendan de esto. Es algo lógico y normal.
-Usted es director general desde 2002 y ha vivido muy de cerca todos los
acontecimientos que han rodeado a Terra Mítica. ¿Los políticos han sido una
ayuda o más bien una carga?
- Quiero puntualizar una cosa. Yo no era director general cuando el parque
nació. Yo era director de operaciones entre 1999 y parte de 2000, y desde
julio de 2000 hasta principios de 2002 no estaba aquí.
-Y a partir de 2002, ¿ha encontrado más problemas que respaldo en la clase
política?
- Los políticos son como la canción de U2, contigo o sin ti. Sin la
Generalitat el parque no existiría. Terra Mítica nació gracias a la idea de
algunas personas de Benidorm apoyadas por la Generalitat, personalmente por
Eduardo Zaplana. Y estoy seguro de que el parque no estaría abierto en este
momento sin el apoyo del señor Francisco Camps durante la suspensión de
pagos. Es cierto que la clase política no entiende muy bien el negocio, y
por esta razón, algunos cambios son complicados bajo su supervisión porque
realmente no conoce las necesidades de un parque. Al principio, bajo la
supervisión del señor Zaplana, el parque sufrió algunos defectos de diseño
que en este momento están solucionados. «Contigo o sin ti» resume la mejor
forma de verlo.
-Llama la atención lo claro que quiere dejar que entre 2000 y 2002 no estuvo
vinculado a la sociedad. Ese periodo está siendo investigado por una
presunta trama de facturas falsas y sobrecostes. Mientras fue responsable de
operaciones, ¿fue testigo de algunas de esas actuaciones?
- Por motivos claros, yo no quiero opinar sobre una investigación y sobre
presuntos delitos fiscales. Confío mucho en la Justicia en España y espero
que al final, si alguien es culpable de un delito, pague por ello. Cuando yo
me incorporé a Terra Mítica en el año 2002 no sabía nada del pasado. Como
director de operaciones no tenía ninguna responsabilidad sobre la
contabilidad ni sobre los pagos realizados por Terra Mítica a constructores
o a proveedores. Cuando Hacienda nos requirió información al respecto, se le
facilitó. Sí tengo algo muy claro: ninguno de los consejeros tiene que ver
en el asunto, ni la comisión ejecutiva ni el Consejo de Administración.
-¿Está seguro de que ningún consejero sabía nada?
- Creo que ningún consejero actual sabe algo.
-¿Puede asegurar que desde que es usted el máximo directivo no se ha actuado
del modo en que Hacienda y la Fiscalía aseguran que se hizo anteriormente?
- Desde que yo soy director general nunca ha habido problemas de ese tipo.
Ahora bien, si una empresa privada paga un sobreprecio por una obra, el
problema es de gestión, no se trata de un delito. Una obra pagada en exceso
no es un problema del Consejo de Administración, es un problema de gestión
que revela que no se sabe controlar los costes. Mi gestión no ha sido
perfecta, pero es la mejor que hemos podido hacer, y si hay sobrecostes no
significa que haya delito.
-Algunos implicados en este caso han declarado al juez que muchos de los
sobreprecios pagados por Terra Mítica se destinaban a abonar comisiones a
determinados cargos públicos. ¿Ha recibido alguna indicación por parte de
políticos u otras personas para inflar contratos con el fin de repartir
comisiones?
Ninguna.
-¿Ningún político le ha sugerido inflar facturas?
Ninguno, nunca.
-Pero seguro que ha recibido presiones de otro tipo, no para que alguien se
llene el bolsillo, pero sí quizá para influir en la gestión de la empresa.
- Pero eso es lo lógico en todos los ámbitos y en todas las empresas del
mundo. Un consejero que acude a todas las ampliaciones de capital pide que
trabajes codo con codo con él. Eso es bastante normal y no es ningún delito.
Pero volviendo a lo anterior, jamás he recibido presiones absolutamente de
nadie para contratar a una empresa y luego cobrar comisiones. Nunca.
-Este mismo año, durante un debate en el Congreso con Eduardo Zaplana, la
vicepresidenta del Gobierno definió a Terra Mítica como un «foco de
corrupción». ¿Qué opina?
- Sólo puedo decir que desde 2002, esto no es un foco de corrupción, y no lo
será mientras yo esté aquí.
-¿Se atreve a afirmar lo mismo sobre el periodo anterior a ese año? ¿Pondría
la mano en el fuego por que antes no hubo corrupción vinculada a Terra
Mítica?
- No pongo la mano en el fuego absolutamente por nadie, excepto por mis
consejeros actuales y la por gestión de este momento.
-¿Ha hablado recientemente con su antecesor, Miguel Navarro, llamado a
declarar por la presunta trama de facturas falsas que implican a Terra
Mítica?
- No, no tengo ningún motivo. La última vez que hablé con Miguel Navarro fue
hace seis meses por un asunto de la compañía de seguros.
-¿Se ve como director general durante mucho tiempo?
- Yo quiero seguir, pero eso depende del Consejo de Administración. Si ellos
están de acuerdo con mi gestión, me quedo, si no...
-¿Su continuidad depende de quién gane las elecciones autonómicas en mayo
del año próximo?
- La Generalitat tiene más del 20% de Terra Mítica, pero no es todo el
Consejo de Administración.
-Salvo el paréntesis de algo más de dos años en que se mantuvo fuera de la
empresa, usted era directivo antes de 1999 y director general desde 2002.
¿Puede explicar por qué se llegó a una situación tan ruinosa?
- Casi todos los proyectos de parques temáticos salen mal al principio. Port
Aventura, Warner o Isla Mágica no arrancaron bien. ¿Qué pasó aquí? Que al
principio había un equipo que no entendía muy bien qué era un parque
temático y cometió los mismos errores que otros parques del mundo.
-¿Qué errores?
- El parque es demasiado grande para su mercado. La historia es conocida. En
1996 se encarga un estudio que dice que no debe hacerse un parque para más
de 1.300.000 personas y un coste no superior a 184 millones de euros. La
Generalitat no estaba de acuerdo con aquel estudio. Entonces se encarga un
segundo informe, el de Baker Leisure Group, que concluye que no debe hacerse
un proyecto que supere los 240 millones de construcción ni contemple más de
1,6 millones de clientes al año. Pero los dueños del parque tampoco estaban
de acuerdo con esas estimaciones. Y se busca a un tercero, el de
Pricewaterhouse Coopers. Y Pricewaterhouse Coopers, en colaboración con el
equipo de Terra Mítica, dice que puede hacerse un complejo para 3.600.000
clientes al año. El mercado potencial es bueno, pero en condiciones óptimas
este parque puede recibir 1.400.000 clientes, y ninguno más. Es por tanto,
un parque temático más grande de lo debido y que costó 200 millones más de
lo necesario.
-¿Por qué cree que se empeñaron en hacer caso al tercer informe?
-Porque al final, el ego estaba por detrás de muchas decisiones, porque se
quería hacer el parque más grande del mundo, más que el del vecino, cuando
nada de esto era necesario.
-Cuando se refiere a cuestiones de ego, el círculo se estrecha. Cuatro o
cinco personas podían tomar decisiones pero sólo una, Eduardo Zaplana, tenía
la última palabra.
-Ocurre siempre. En los negocios, siempre hay una persona que cree que otros
no lo hacen bien y que él lo hará mejor; pensar que Port Aventura tiene 3
millones de clientes y que Terra Mítica cuenta con un mercado, apoyado en
Benidorm, que puede alcanzar 3,6 millones. Al final, eso es complicado, no
acabaron de fiarse de los técnicos en el momento de la construcción del
parque.
-¿Cuál es su plan para mantener Terra Mítica?
-Primero, reducir costes financieros. Hemos incluido nuevas atracciones y
modificado o añadido nuevos espectáculos. Con estos cambios, vamos a dar
ganancias por primera vez. Terra Mítica puede tener beneficios operativos
anuales de entre 5 y 6 millones de euros que permitan un flujo de caja
suficiente para invertir en nuevas atracciones. Este año, con la venta de
los terrenos por 85 millones, vamos a tener unos beneficios después de
impuestos de unos 15 millones de euros.
-Dice que su continuidad no depende de las elecciones, pero, ¿tiene alguna
preferencia en el resultado?
-(Silencio) Ninguna.
FUENTE
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