Publicada el 14 febrero
2007 a las 20:19:00 por achus. - Archivado en noticias de parques temáticos
del año: 2007
Dicen las crónicas que relatan la historia del Gran Casino de l'Arrabassada
que tenía una pequeña y discreta habitación, llamada la Sala de los
Suicidios, donde los perdedores acudían para acabar dignamente y no tener
que soportar la vergüenza de haber hundido a sus familias en la miseria.
Lo cierto es, sin embargo, que el Casino de l'Arrabassada es todavía hoy un
lugar lleno de misterio. En sus tiempos fue uno de los edificios más
emblemáticos de la Barcelona de principios del siglo XX y, aunque hoy solo
quedan los escombros, conserva grandes tesoros arquitectónicos. Algunos
cuestan de encontrar porque la espesa vegetación que ha ido creciendo los
esconde, pero descubrirlos es lo más parecido a sentirse como un arqueólogo
abriendo la tumba de un gran faraón.

Este majestuoso casino fue el símbolo del lujo de una ciudad en plena
expansión económica. ¡No le faltaba detalle! Incluso tenía su propio parque
de atracciones, restaurante con chefs oriundos de París y orquesta, hotel y
grandiosos jardines con vegetación exótica procedente de diversos lugares
del planeta.
Una obra faraónica con parque de atracciones
El casino fue diseñado por el arquitecto catalán Andreu Audet i Puig con un
presupuesto insólito para la época: 2,5 millones de pesetas. Fue una obra
faraónica. De hecho, ridiculizó mucho el coste de monumentos coetáneos tan
destacados como el arco de Triunfo y lo que ahora es el Museo de Zoología.
Más de trescientos invitados asistieron a su inauguración, el 15 de julio de
1911, diez años después de que se hubiera inaugurado el Tibidabo.
Del parque de atracciones del Casino de l'Arrabassada destacaba la gran
montaña rusa, llamada Railway, que a lo largo de dos kilómetros de recorrido
tenía desniveles de más de 25 metros y atravesaba dos túneles de 57 metros
de largo. El parque de atracciones estaba inspirado en otros parques de
Londres, Nueva York y París, como lo demuestran muchos de los nombres de las
atracciones que había: Cake Walk Vuilding, Palais duRire, Féu de Boules,
Scenic Raiwail, etc.
El lujo del complejo era impresionante. Incluso se ponía a disposición de
los clientes automóviles imponentes que salían del centro de la ciudad con
destino al casino continuamente desde las 9.30 h hasta las 22.00 h. Pero
también se podía acceder en tranvía (hasta finales de 1938) y en funicular.
El hotel, de estilo modernista y neomozárabe, también era de primer nivel.
¡Incluso tenía un oratorio público! Los folletos publicitarios de la época
decían: "La situación topográfica, desde el punto de vista pintoresco y
sano, no tiene rival en Europa. Hospedaje desde 8 pesetas sin desayuno.
Restaurante a la carta y cubiertos desde 5 pesetas".
Los misteriosos túneles de la montaña rusa
La montaña rusa discurría, en gran parte del trayecto, por largos túneles
soterrados, algunos de los cuales todavía se conservan bastante bien, en
concreto, tres. Dos tienen cuatro metros de ancho por cinco de alto y
conservan la salida. El tercero, en cambio, fue tapiado y no tiene salida
posible.
A lo largo del tiempo se utilizaron para hacer pasar las vagonetas y
guardarlas, y más tarde como bodegas y almacenes. A poco más de cincuenta
metros de estos túneles, y en dirección hacia Barcelona, encontrarás un lago
que supuestamente se situaba bajo la montaña rusa.
La caída del casino y sus restos
Su declive empezó a perfilarse en 1912 cuando el gobernador prohibió el
juego, hecho que provocó la quiebra de la sociedad al cabo de un año. El
complejo siguió funcionando como hotel, restaurante y parque de atracciones
hasta que el general Primo de Rivera volvió a prohibir el juego en 1929. Un
año más tarde cerró el restaurante.
Durante la Guerra Civil, cuando el edificio estaba considerablemente
deteriorado, se utilizó primero para huir de los bombardeos y después como
cuartel de carabineros. Pero las instalaciones quedaron tan estropeadas que
en el año 1940 se derribaron, y hoy tan solo quedan en pie restos de paredes
y columnas, algunas habitaciones medio destruidas, esculturas escondidas
entre la vegetación (fíjate, por ejemplo, en la misteriosa cara de un
comodín), entradas y túneles, fosas cerradas con hierro forjado, arcos,
fuentes, fragmentos enteros de escalinatas y otros pequeños rincones.

Increíbles fotografías con detalles de la montaña rusa que existía en
este importante centro de ocio a princios del siglo XX. En mi opinión este
centro de ocio estaba avanzado en su época y no tenia nada que envidiar al
los resort actuales en su planteamiento.
Y así ha llegado a nuestros días, manteniendo su misterio, su leyenda de
lujo y diversión y su lado más oscuro, escondido tras una sala en que
discretamente se liquidaba la vergüenza para bien del buen nombre y la buena
posición social.
Cómo se puede llegar
No es como adentrarse en la jungla, pero encontrar el Casino de
l'Arrabassada no es una actividad para ir con traje o tacones.
Aunque se puede llegar siguiendo el camino que pasa por la Font del Ribas y
la Font del l'Arrabassada, la manera más sencilla de llegar es por la
carretera de la Arrabassada, con dirección a Sant Cugat del Vallès. Ya
dentro del término municipal de esta población encontrarás unos escombros y,
entre otras ruinas, un trozo de pared con unas ventanas de estilo
neomozárabe.
A partir de aquí, tu habilidad, orientación, buena vista y coraje te
permitirán, o no, ir descubriendo los pequeños rincones olvidados por la
montaña y por el tiempo: los túneles, las estatuillas rotas, los pequeños
detalles arquitectónicos... Tesoros ocultos que parece que la naturaleza
quiera reservar para sí misma.
El reportaje: Los escombros del lujo, el juego y la diversión
08/02/2007 16:41 h. © Ayuntamiento de Barcelona
Por Meritxell Doncel

Tranvía de la Rabasada
La última línea de tranvia que se inauguró en la parte alta de la ciudad fue
ésta, de la Rabasada, el 19 de julio de 1911.
Sus promotores, agrupados en la sociedad Tranvías de Montaña S.A., eran los
mismos que un año antes habían abierto un casino, un hotel y un parque de
atracciones al lado de la carretera de la Rabasada, justo en el punto donde
esta comenzaba a bajar hacía San Cugat. Hasta entonces la única forma de
llegar al complejo lúdico eran las tartanas y los omnibuses que, por 50
céntimos, lo unían con la estación superior del funicular del Tibidabo.
El servicio de la Rabasada se abrió con unos tranvías marselleses de segundo
mano, pero la dureza y la pendiente de los 7 kilómetros del trayecto
enseguida los dejaron fuera de servicio. Los sustituyeron otros coches
alquilados en Barcelona, pero su resultado tampoco fue bueno. Para
suplirlos, el 1924 Tranvías de Montaña importó un tranvia prototipo de
Francia que sivió de modelo para hacer cuatro coches del modelo Rabasada de
color rojo sucio.
La línea de la Rabasada salía de la esquina de la Av. República Argentina
con la calle Craywinckel. En el número 9 de este última calle se construyó
el Salón Craywinckel, una especie de sala de espera con teléfono, quiosco,
anuncis, juegos de ajedrez, música, estanco y un buzón. La iniciativa
burguesa, seguramente con la complicidad de una de las principales compañías
de tranvías, aprovechó que delante mismo pasaban algunas líneas que llegaban
a la Pl. Cataluña y las Atarazanas, por un lado, y las que llegaban hasta la
avenida del Tibidabo y la Bonanova por otro lado. Cuando "Tranvias de
Barcelona" se hizo cargo de la línea la alargó hasta la Pl. Cataluña.
Cuando la dictadura de Primo de Rivera prohibió el juego y el casino dejó de
funcionar, la línea sólo lo utilizaban excursionistas y "domingueros" los
días festivos.
Durante la Guerra Civil, la empresa fue incautada por "Tranvías de Barcelona
Colectivizados" que la convertió en la línea 28 'Pl. Cataluña - Rabasada',
después 'Penitentes - Rabasada'. Fue utilizada por los barceloneses que
huían de los bombardeos y por el personal del cuartel en que se había
reconvertido el casino, la línea dejó de funcionar a finales del 1938.
La concesión aún duró hasta una orden del Ministerio de Obras Públicas del
30 de abril de 1957 autorizando a Tranvías de Montaña, SA, la transformación
de la línea en otra equivalente de autobuses, que constituyó la actual línea
A6 Barcelona - Sant Cugat (per la Rabassada), siendo servida por Empresas
Casas en un principio y ahora por Sarbus.
El 31 de enero de 1958, se llevó a cabo la orden del Ministerio. Y se creo
la línea de autobus y las vías y coches que aun quedaban, fueron a parar a
Tranvías de Barcelona, y sobre todo las vías de Gomis - Penitentes como
servicio urbano unido a la red general sin abono de peaje al Ayuntamiento.
Uno de sus tranvías pasó a la línea de FEVE de Gijón a Avilés. A finales de
los años 70 aun circulaba como el tráctor elétrico número dos, aunque
popularmente se le conocía como "El catalán", por su origen. Su cometido era
arrastar trenes de mercancias por la zona de Candas y así acabó su dias,
iniciado como tranvía de lujo para llevar viajeros millonarios al Casino de
la Rabasada y acabar como una tractora de mercancias en una mina de hierro
de Asturias.
Cronologia
19.07.1911 - Se inagura la línea
1938 - Fin de la línea.
30.04.1957 - Se declara una orden del MOP para suprimir la línea
31.01.1958 - Definitivamente la línea se convierte en autobus
Fuentes:
Boletín Informativo TB, nº 131. Febrero 1978
FUENTE
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