Publicada el 30 diciembre
2008 a las 19:11:00 por achus. - Archivado en noticias de parques temáticos
del año: 2008
Los Reyes Magos de Oriente contarán a partir de ahora con un nuevo compañero
de viaje. La llegada de la Navidad ha traído consigo el nacimiento reciente
de un nuevo ejemplar de dromedario. La pequeña hembra, que ya ha comenzado a
dar sus primeros pasos, quedó huérfana al fallecer la madre momentos después
del parto, debido a una serie de complicaciones ante las que los
veterinarios no pudieron hacer nada.
La cría de dromedario actualmente está siendo amamantada por los cuidadores
del parque de naturaleza, y sigue una cuidada dieta integrada por los mismos
nutrientes que se encuentran en la leche materna. El público que acuda al
complejo podrá observar y disfrutar de este animal por las mañanas en el
corralito, que se ha preparado especialmente para él, y que se ubica en la
zona de Asia dentro del pueblo hindú.
Los visitantes podrán contemplar como el joven animal recibe de la mano de
un cuidador un enorme biberón para alimentarse. El aspecto casi surrealista
de este ejemplar se asemeja y recuerda al de un peluche de un metro de alto.
Este semblante permanecerá invariable hasta que el dromedario crezca y
adquiera formas más proporcionadas. De hecho, a los cinco años llegará a
alcanzar el tamaño de adulto y su joroba constituida por tejido graso, y no
de agua como tradicionalmente se cree, se desarrollará al máximo.
Los dromedarios son nativos de la región arábica y norte de África, y
llegaron a La India en caravanas de mercaderes hace 2000 años. Se estima que
su domesticación debió empezar aproximadamente hace 3.000 años y actualmente
no existen en estado salvaje en la naturaleza.
Dentro de lo que caracteriza a estos singulares animales, destaca su
especial adaptación para vivir en lugares desérticos, donde soportan altas
temperaturas gracias a la capacidad de poder aumentar la temperatura de su
cuerpo hasta los seis grados centígrados. Sus pies se abren
considerablemente para evitar hundirse en la arena, y ello les permite hacer
largos recorridos sin un esfuerzo extremo en las arenas del desierto, donde
pueden sobrevivir con una pérdida de agua de hasta el 40% del peso corporal.
Los dromedarios son capaces de beber hasta 57 litros del tirón para reponer
el líquido perdido. Otro rasgo peculiar, son las grandes callosidades de los
codos, las rodillas y el pecho, que les sirven de colchón para evitar los
roces y poder soportar así la presión en esos puntos de apoyo. Además, sus
orificios nasales pueden cerrarse completamente para evitar la entrada de
polvo y arena en las fuertes tormentas del desierto.

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